Verdaderamente hemos asistido en los últimos años a la aparición de fenómenos sociales antes impensados. Hoy en día, compartimos con la inmensa comunidad virtual, o al menos con parte de ella, una cantidad impresionante de información personal como fotos, videos o textos, tutoriales sobre infinidad de temas, e incluso nos hemos acostumbrado a realizar operaciones comerciales vía internet. La red también nos ha permitido, en su última evolución, sentirnos capaces como individuos de aportar nuestro granito de arena en la construcción de proyectos colectivos cuyos resultados superan ampliamente los resultados que cada colaborador hubiera obtenido en forma individual. Es esta nueva forma de construir saberes, de compartir información y conocimientos sin más retribución que la satisfacción de haber colaborado en esta construcción colectiva la que impulsa a miles de personas diariamente a dedicar su tiempo, esfuerzo y conocimiento en continuar realizando aportes gratuitos a la comunidad de la red.
Al mismo tiempo, me parece increíble que personas que dentro de la web comparten saberes libremente y sin esperar ningún rédito económico, o que son capaces de asociarse temporalmente en pos de un objetivo solidario en común, no trasladen esa visión de la comunidad a su vida “real”. A mi entender existe aún una disociación del comportamiento individual, como si dentro de la web nos sintiéramos libres de algunas ataduras y nos permitiéramos experimentar el “saborcito” de una especie de “socialismo digital”, entendido más como un movimiento cultural que político. A nadie se le ocurriría (y voy a robarle la analogía a mi marido) que un electricista nos explicara con “pelos y señales” como resolver un inconveniente en nuestra instalación eléctrica, pero, sin embargo, en la red fácilmente encontraremos sendos tutoriales que alguien con el susodicho conocimiento subió sin ningún inconveniente y sin esperar nada a cambio. Así de simple; para responder a la pregunta de alguien o porque simplemente tuvo ganas de aportarlo.
Creo que como herramienta de comunicación y construcción comunitaria, internet nos brinda posibilidades ilimitadas, ya que nos permite acercar nuestra visión de la realidad a miles, millones de personas que potencialmente pueden compartirla con otras tantas, o hacer su propio aporte para enriquecer el nuestro, contruyendo colectivamente desde el consenso o la discrepancia. A pesar de ello, creo que es –por lo menos por ahora- algo utópico creer que este “socialismo digital” pueda saltar las fronteras de la web…nuestro alter ego "socialista" sólo tiene vida en el universo paralelo de la red.

No hay comentarios:
Publicar un comentario